Sentirse cansado todo el tiempo, dormir mal o vivir con irritabilidad no siempre es parte de la rutina. Especialistas advierten que estos síntomas podrían estar relacionados con el estrés crónico, una condición que afecta cada vez a más personas debido al ritmo acelerado de vida, las preocupaciones económicas, el exceso de trabajo y la presión social.
De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), el estrés deja de ser una respuesta normal cuando se mantiene de forma constante y supera la capacidad de una persona para afrontarlo, impactando tanto la salud mental como la física.
Entre los síntomas más frecuentes se encuentran el cansancio constante, insomnio, dolores de cabeza, problemas digestivos, ansiedad, irritabilidad, dificultad para concentrarse, dolores musculares, caída del cabello y cambios en el apetito.
Especialistas explican que el estrés prolongado aumenta la producción de cortisol, conocida como la «hormona del estrés», lo que puede favorecer la aparición de enfermedades cardiovasculares, hipertensión, depresión, debilitamiento del sistema inmunológico y agotamiento emocional o síndrome de burnout.
Los expertos recomiendan prestar atención a estas señales y buscar ayuda profesional cuando los síntomas persistan durante varias semanas, ya que atender el problema a tiempo puede prevenir complicaciones mayores.