Inglaterra dominó la posesión y generó las ocasiones más claras, pero se encontró con una Ghana sólida y bien plantada que resistió hasta el final en Boston.
ESTADOS UNIDOS.- Inglaterra salió con el control del partido desde el inicio, pero se topó con un bloque defensivo muy compacto de Ghana. El equipo africano, dirigido por Carlos Queiroz, cerró los espacios y logró neutralizar a Harry Kane, quien estuvo prácticamente aislado durante gran parte del encuentro.
El dominio inglés no se tradujo en goles, pese a la insistencia constante y el control del balón. Ghana apostó por el orden y el contragolpe, manteniendo siempre el partido bajo control defensivo.
En la segunda parte llegaron las oportunidades más claras. Anthony Gordon probó al portero Benjamin Asare al minuto 57, y poco después Kane volvió a exigir con un disparo lejano.
Ghana también tuvo su momento de peligro en un contragolpe de Prince Adu, pero Ezri Konsa evitó lo que pudo ser el gol africano.
En la recta final, Inglaterra estuvo muy cerca de romper el empate: Bukayo Saka obligó a una gran atajada de Asare, Nico O’Reilly estrelló un remate en el travesaño y Kane falló el rebote a bocajarro, en una triple ocasión que resumió la frustración inglesa.
Finalmente, Ghana resistió el asedio y consiguió un empate valioso que lo mantiene en la pelea del grupo, mientras que Inglaterra vuelve a dejar dudas en su capacidad de definición en partidos decisivos.