Afirmó que los problemas de desorden, basura y violencia en El Salvador no son culturales, sino resultado de la falta de educación.
EL SALVADOR.- En el programa Las Cosas Como Son Radio, el pastor y presidente de la Liga Israel El Salvador Juan Carlos Rivas, reflexionó sobre el papel de la educación y la cultura en la formación de valores ciudadanos, abordando temas como la violencia, el desorden en la vía pública y el manejo de la basura.
Rivas señaló que “en el pasado, a los salvadoreños se nos enseñaba el respeto y la limpieza desde casa y en la escuela”, pero que hoy se ha perdido esa educación básica que forma la conducta. “Antes, si alguien tiraba basura, se le decía sucio o cochino; ahora muchos reaccionan con enojo si se les corrige”, lamentó.
El pastor enfatizó que la raíz de muchos problemas sociales no es cultural, sino educativa. Puso como ejemplo la venta informal en las calles, donde —según dijo— el desorden y la basura se deben más a la falta de educación cívica que a una herencia cultural. “No estoy en contra de los vendedores, pero tenemos que educarnos para respetar los espacios. Si el comprador también fuera educado, iría a comprar al mercado y no en medio de la calle”, expresó.
Al responder a las recientes declaraciones del secretario general del FMLN, Manuel “Chino” Flores, quien afirmó que prácticas como vender en la calle o tirar basura son parte de la “cultura latinoamericana”, el pastor Rivas fue enfático:
“Tirar basura en la calle no es cultura, es suciedad. Si fuera cultural, todos los países lo harían. Eso se corrige con educación, no con costumbre.”
El líder religioso también hizo un llamado a las figuras públicas y autoridades para dar el ejemplo. “He visto políticos que se parquean a media calle y si uno les dice algo responden: ‘¿Usted no sabe quién soy yo?’ —pero los funcionarios deberían ser los primeros en mostrar educación”, afirmó.
Rivas insistió en que la transformación del país pasa por un cambio de actitud personal y familiar, comenzando por la educación en casa. “No solo los maestros deben educar; los padres también deben enseñar a sus hijos. Si seguimos dejando todo al gobierno, tendremos una cultura desordenada, no una educación”, advirtió.
El pastor concluyó que la verdadera transformación social debe unir cultura y educación: “Una ciudad limpia no es la que más se barre, sino la que menos se ensucia. Si cada salvadoreño empieza por educarse a sí mismo, podremos cambiar la imagen del país.”