Al menos 25 personas murieron la noche del sábado 5 de septiembre luego de que un autobús con 32 pasajeros se saliera de la carretera y cayera aproximadamente 30 metros por un barranco en la isla de Fogo, Cabo Verde.
El vehículo regresaba a São Filipe después de una excursión a Chã das Caldeiras, ubicada en el cráter del volcán Pico do Fogo. La mayoría de las víctimas eran niños y adolescentes, estudiantes de primaria y secundaria. El conductor también perdió la vida.
El accidente ocurrió en la ruta de Campanas de Cima, una zona montañosa y de difícil acceso. Equipos de emergencia trabajaron durante la noche para rescatar a las víctimas. Varios sobrevivientes fueron trasladados al Hospital Regional San Francisco de Assis y algunos permanecen en estado grave.
De acuerdo con reportes preliminares, el vehículo habría perdido el control tras el estallido de un neumático, aunque las autoridades mantienen abierta la investigación para determinar la causa exacta del siniestro.
Ante la tragedia, el Gobierno de Cabo Verde declaró dos días de duelo nacional. El presidente José María Neves calificó el accidente como una “gran catástrofe”.