El dictador de Nicaragua, Daniel Ortega, arremetió contra el presidente estadounidense, Donald Trump, a quien calificó de “desquiciado mental”, en respuesta a las recientes sanciones impuestas por Washington contra sus hijos y su entorno cercano.
Durante un acto oficial por el recién inventado Día Nacional de la Paz, Ortega acusó a Trump —sin mencionarlo directamente— de aplicar “políticas terroristas” y le exigió que detenga las guerras y sanciones internacionales.
“No está en sus cinco sentidos”, afirmó el gobernante, de 80 años, quien se mantiene en el poder a fuerza y fraude desde 2007.
Ortega aplicó a Trump el mismo calificativo que en marzo de 2023 le infirió el papa Francisco, quien tildó al dictador nicaragüense de “dictador grosero” y “desequilibrado”.
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A partir de las protestas sociales de abril de 2018, organismos como la Organización de las Naciones Unidas, la Organización de los Estados Americanos y la Comisión Interamericana de Derechos Humanos documentaron un patrón sistemático de violaciones a los derechos humanos en Nicaragua.
Los informes atribuyen al aparato estatal, bajo el mando de Ortega y su esposa y coautora Rosario Murillo, la comisión de asesinatos, torturas, detenciones arbitrarias y desapariciones forzadas contra opositores y manifestantes.
El Grupo de Expertos en Derechos Humanos sobre Nicaragua concluyó que altos funcionarios del régimen habrían cometido crímenes de lesa humanidad durante la represión de 2018.
Aquella brutal represión dejó al menos 355 muertos, miles de heridos y una ola masiva de exilio.
Los reportes también describen la consolidación de un modelo de control político que analistas califican como una dictadura dinástica.