Entre las víctimas se contabilizan 54 agentes de seguridad, entre policías, militares, custodios penitenciarios y miembros del CAM, según la acusación presentada en el juicio.
EL SALVADOR.-La audiencia única abierta contra 485 cabecillas de la MS-13 continuó este lunes en el Tribunal Sexto Contra el Crimen Organizado de San Salvador, donde la Fiscalía General de la República (FGR) prosiguió con la exposición de sus alegatos de cierre sobre diversos casos de homicidio cometidos en la zona occidental del país.
Durante la jornada, los fiscales presentaron 61 casos relacionados con los ocho programas de la MS-13 que operaban en el occidente del territorio nacional, como parte del proceso judicial que investiga graves delitos atribuidos a la estructura criminal entre 2012 y 2022.
El Fiscal Adjunto Contra el Crimen Organizado, Max Muñoz, informó que las investigaciones permitieron establecer que la pandilla fue responsable de 138 homicidios, cuyas víctimas fueron seleccionadas y ejecutadas bajo órdenes de los máximos liderazgos de la organización.
Entre las víctimas se contabilizan 54 miembros de instituciones de seguridad, entre ellos agentes de la Policía Nacional Civil (PNC), efectivos de la Fuerza Armada, custodios de Centros Penales y miembros del Cuerpo de Agentes Municipales (CAM), quienes eran considerados objetivos por la estructura criminal.
Asimismo, la Fiscalía sostuvo que logró demostrar que la ranfla histórica, la ranfla en penales y la ranfla en libertad ordenaban directamente la ejecución de asesinatos, utilizando mecanismos internos conocidos como “apertura de válvulas” y “pegadas permanentes”, descritos por el Ministerio Público como directrices terroristas empleadas para cometer los crímenes.
El juicio continúa desarrollándose en el Tribunal Sexto Contra el Crimen Organizado de San Salvador, donde la FGR busca acreditar la responsabilidad de los acusados en una serie de delitos atribuidos a la estructura criminal durante una década de operaciones.




La Fiscalía sostiene que las pruebas presentadas evidencian la participación de los máximos líderes de la pandilla en la planificación y ordenamiento de numerosos asesinatos ejecutados en distintas zonas del país.

