La comunidad israelita salvadoreña honró la memoria de seis millones de víctimas del Holocausto durante el Día de Recordación de la Shoá y de la Resistencia, con un acto solemne celebrado en el auditorio de Fepade.
La conmemoración formó parte de las actividades internacionales por el Yom HaShoá, fecha dedicada a recordar a quienes murieron en el genocidio perpetrado por el régimen nazi durante la Segunda Guerra Mundial.
En una jornada marcada por la reflexión, se realizaron cánticos, lecturas de poemas, una exposición fotográfica y la proyección de un breve documental, con el objetivo de preservar la memoria histórica y transmitirla a las nuevas generaciones.
«Hasta estos tiempos todavía está tan presente en la memoria de casi todos, pero es posible que en pocos años muchos lo olviden. La gente olvida, incluso lo que ha experimentado, y más aún aquello que ocurrió hace más de 80 años. Por eso es fundamental mantener vivo el recuerdo de la Shoá, para comprender de qué crueldades somos capaces y trabajar para que nunca se repita», afirmó Friedo Sielemann, embajador de Alemania en El Salvador.
Como parte central del acto, se encendieron seis velas, cada una en representación de un millón de judíos asesinados.
El rabino y director de la comunidad israelita de El Salvador, Juan Pablo Ossandon, subrayó la magnitud de la tragedia y señaló: «Una forma de idolatría es el desamor al prójimo, el abandono de los más vulnerables. Cuanto mayor es ese desamor, mayor es la opresión, la humillación y la violencia, hasta extremos como los campos de concentración y las cámaras de gas».
Por su parte, el embajador de Israel en Guatemala y concurrente para El Salvador, Alon Lavi, advirtió sobre el aumento del antisemitismo. «En los últimos tres años hemos identificado un incremento significativo de manifestaciones antisemitas en el espacio público y digital. Debemos actuar juntos frente a esta ola de odio. Hoy es contra los judíos; mañana podría ser contra cualquiera», expresó.
Durante el acto también se destacó el legado del coronel salvadoreño José Arturo Castellanos, quien, en su labor diplomática durante la Segunda Guerra Mundial, emitió certificados de ciudadanía a miles de judíos europeos, desafiando las órdenes de su gobierno para salvar vidas.
Asimismo, los organizadores insistieron en la importancia de la educación como herramienta para evitar la repetición de hechos similares, destacando que la memoria histórica no solo honra a las víctimas, sino que también fortalece valores como la tolerancia y el respeto.
El evento reunió a miembros de la comunidad, representantes diplomáticos y asistentes que participaron en un espacio de recogimiento, orientado a reflexionar sobre las consecuencias del odio y la discriminación.
La comunidad hizo un llamado a mantener viva la memoria histórica y a rechazar toda forma de antisemitismo, reiterando que recordar es un compromiso colectivo frente a las generaciones presentes y futuras.