El Lincoln Financial Field de Filadelfia fue sede de una fiesta futbolera, mientras al fondo se veían los fuegos artificiales por la celebración por el día de la independencia de los Estados Unidos.
Los brasileños fueron mayoría en este escenario y quienes pusieron el ambiente en las gradas. Sin embargo, en la cancha, el equipo inglés impusieron el ritmo, con el control de la pelota y la generación de juego.
«El Verdão» resintió mucho las bajas en defensa. Tanto Gustavo Gómez como Joaquín Piquerez no estuvieron por acumulación de tarjetas. Se sumó también el brasileño Murilo con una lesión en el muslo de su pierna izquierda.
Consciente de eso, el equipo no arriesgó mucho adelante y cedió la pelota a los Blues, quienes apegados al libreto del entrenador Enzo Maresca, mantuvieron orden defensivo e impulso ofensivo por las bandas.
Bajo esas líneas, la primera anotación tardó 16 minutos, con el desequilibrio de Cole Palmer para vencer la zona baja de los brasileños.
El internacional inglés recibió entre líneas y, con un control orientado, se zafó de un rival. Después recortó a un segundo defensa de Palmeiras antes de mandar la pelota al fondo de la portería con un disparo pegado a la cepa del palo.








