Ricardo Sosa rechazó la politización del caso y aseguró que el CH sigue siendo una zona segura, pero pidió reforzar protocolos, supervisión y condiciones emocionales del personal armado.
EL SALVADOR.- En el programa Las Cosas Como Son Radio, el criminólogo Ricardo Sosa calificó como “grave negligencia” el disparo que provocó la muerte de Jéssica Solís en el Centro Histórico de San Salvador, hecho atribuido a un soldado de la Fuerza Armada.
Sosa —especialista en armas de fuego e instructor certificado— afirmó que el caso no puede considerarse un simple “disparo accidental”, sino una falta grave al manejo y protocolos de seguridad. Citó las cuatro reglas básicas del manejo de armas del coronel Jeff Cooper y aseguró que, de haberse cumplido, la tragedia no habría ocurrido.
“No voy a atenuar la negligencia y la responsabilidad del soldado. Una acción irresponsable trajo como consecuencia la pérdida de la vida de la señorita Jéssica Solís”, dijo.
Asimismo, sostuvo que la responsabilidad penal recae exclusivamente en el soldado y que corresponde a la Fiscalía determinar si el caso se procesa como homicidio culposo. Añadió que, en instituciones armadas, acciones de negligencia con armas de fuego suelen implicar la destitución.
El criminólogo también destacó que la Fuerza Armada ofreció una indemnización de $200,000 a la familia de la víctima, gesto que interpretó como una muestra de responsabilidad institucional.
En respuesta a la pregunta sobre si el Centro Histórico es seguro, Sosa afirmó que el lugar sí cuenta con condiciones de seguridad y relató que el había estado en la zona recientemente, donde observó presencia de Policía, Fuerza Armada y personal de seguridad distrital.
Sosa criticó que el caso haya sido utilizado para confrontación política y exhortó a evitar la burla y la creación de contenido ofensivo en redes sociales. Llamó a respetar el duelo de la familia de la víctima y pidió fortalecer los protocolos de supervisión, manejo emocional del personal y revisión del tipo de armamento asignado al personal militar en esa zona.
“Este hecho debe servir para redoblar los mecanismos de seguridad y supervisión. Un soldado o policía que no esté en condiciones emocionales de trabajar debe ser retirado del turno”, agregó.
Finalmente, Sosa planteó que este incidente debería impulsar mejoras operativas y técnicas tanto en la Fuerza Armada como en la Policía Nacional Civil.