El 5 de marzo se convirtió en un día emblemático para El Salvador, ya que la Policía Nacional Civil (PNC) reportó que no se registraron homicidios en todo el territorio nacional. Este dato se suma a otros días sin muertes violentas en lo que va del mes, ya que el 1, 2, 3 y 5 de marzo también se contabilizaron como jornadas libres de homicidios.
Las estadísticas positivas son un reflejo de las estrategias implementadas por el gobierno salvadoreño, que han logrado posicionar al país como el más seguro del hemisferio occidental. Según funcionarios del gobierno, el éxito en la reducción de la violencia se atribuye principalmente al Plan Control Territorial y al régimen de excepción, que ha llevado ante la justicia a más de 80 mil pandilleros.
En 2024, El Salvador cerró con una tasa de homicidios de 1.9 por cada 100 mil habitantes, un descenso notable que ha generado esperanza y confianza en la población. La implementación de estas políticas ha permitido que los ciudadanos disfruten de una mayor seguridad, lo que se traduce en un entorno más propicio para el desarrollo social y económico.
Expertos en seguridad celebran estos avances, aunque advierten que la lucha contra la violencia debe ser continua y que es fundamental mantener el enfoque en la prevención y la reintegración social de aquellos que han estado involucrados en actividades delictivas. La jornada del 5 de marzo es un recordatorio de que, con las estrategias adecuadas, es posible construir un futuro más seguro para todos los salvadoreños.
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