En el Oriente Medio se desarrolla un conflicto que desafía la diplomacia y el orden mundial como lo conocemos, porque sus características son muy propias de la región y las connotaciones son diversas; sin embargo, no se puede guardar silencio ante tal situación que puede ser capaz de arrastrar a otras potencias del mundo a una confrontación ya no solo diplomática sino militar para conservar la hegemonía de la zona, y porque es la región donde más se produce petróleo en el mundo.
Una devastación militar causaría desastres económicos indescifrables en los Gobiernos, por eso es muy importante hacer un análisis bajo dos líneas de pensamiento: la religiosa y la política. Desde hace algunos años se acrecentaba el temor del pueblo de Israel de ser atacado por grupos extremistas religiosos musulmanes que siempre han pregonado que no descansarán en la lucha por hacer desaparecer y borrar del mapa a Israel.
Aunque parezca extraño, Irán e Israel fueron amigos durante muchos años, pero todo cambió desde la llegada de los Ayatolas al poder, que fueron estableciendo nuevas reglas para la población, y el nuevo país islámico se declara enemigo de los Estados Unidos y en un adversario declarado del Estado de Israel, apoyando de manera directa a los grupos armados que se enfrentaban, como Hamás de los territorios palestinos y Hezbolá en el Líbano.
El 7 de octubre de 2023, cuando el grupo terrorista Hamás lanzó un ataque contra Israel, mató a 1,189 personas, y tomó a ciudadanos como rehenes, fue el punto de inflexión para que Israel iniciara duras ofensivas contra los grupos terroristas y contra el programa nuclear de Irán, un temor para el mundo por la posibilidad de fabricar armas atómicas o misiles balísticos con ojivas nucleares, lo cual no podía ser permitido por las potencias del mundo.
En esta guerra, la llamada Cúpula de Hierro de Israel ha jugado un papel muy importante en su defensa contra los misiles balísticos de Irán; sin embargo, fue la incursión de los EE. UU. la que permitió neutralizar la estructura nuclear en Irán, utilizando el bombardero B2 Spirit de línea furtiva, con una increíble tecnología militar que lo define como un avión anti búnker capaz de penetrar defensas subterráneas, lo cual lleva al conflicto a otro nivel, y plantea un desafío para la diplomacia internacional.
En el análisis religioso debemos saber que Israel no está solo, ha sido y seguirá siendo el pueblo de Dios, y Jerusalén la gran ciudad desde donde va a gobernar el gran Rey Jesucristo al mundo.
Desde ese punto de vista, Israel jamás podrá ser destruido y la región en conflicto solo representa el cumplimiento de la profecía bíblica de los últimos tiempos, donde se prepara un conflicto bélico de grandes proporciones, un conflicto venidero conocido como la guerra de Gog y Magog o guerra de Armagedón, una conflagración apocalíptica, de una coalición hostil contra Israel; pero profetas como Jeremías y Ezequiel profetizan en medio de este gran conflicto, juicio y esperanza, donde una intervención divina frustra los planes de las naciones.
Cualquier análisis religioso de estos acontecimientos es un misterio para la mente natural, puedes tener doctorados en doctrinas políticas y no entender, porque no tienes la revelación del espíritu de Dios que solo se les da a sus siervos, seguidores de Jesús.








