El mandatario acusa a los demócratas de usar el caso para desviar la atención del cierre del Gobierno, mientras crece la presión interna por su incumplida promesa de revelar todos los archivos relacionados con Epstein.
ESTADOS UNIDOS.- El caso Epstein —uno de los episodios más oscuros y perturbadores de la élite estadounidense— volvió a sacudir Washington este viernes. Y esta vez fue el propio presidente Donald Trump quien decidió mover ficha: exigió al Departamento de Justicia y al FBI que investiguen los vínculos de Jeffrey Epstein con un grupo de demócratas influyentes y gigantes financieros, incluyendo a Bill Clinton, Larry Summers, Reid Hoffman y JPMorgan Chase.
El anuncio, hecho en Truth Social, llega en un momento crítico: nuevas filtraciones de correos del patrimonio de Epstein mencionan al presidente y desatan un terremoto político justo cuando la Casa Blanca intenta recuperarse del prolongado cierre del Gobierno.
Un contraataque en medio del fuego cruzado
La estrategia de Trump es clara: devolver el golpe.
Los correos difundidos esta semana por la Comisión de Supervisión de la Cámara de Representantes incluyen mensajes en los que Epstein asegura que una víctima —identificada por la Casa Blanca como Virginia Giuffre— pasó “horas” con el mandatario. En otros emails, Epstein lo describe como “peligroso”, “casi loco” y “sucio”.
Lejos de mostrarse a la defensiva, el presidente intentó trasladar el foco hacia los demócratas.
“Los registros muestran que estos hombres pasaron gran parte de su vida con Epstein y en su isla”, afirmó Trump, anunciando una investigación que apunta directamente a figuras históricamente ligadas al caso.
Una grieta en el relato de ambos bandos
Mientras Trump insiste en que Clinton “vivía” en la isla de Epstein, los correos dicen otra cosa: Epstein asegura que el expresidente “nunca” estuvo ahí.
Clinton lo niega. Trump también niega haber tenido conducta indebida. Ambos han intentado tomar distancia del financista.
La diferencia hoy es que Trump es presidente… y está en la mira.
Batalla interna en el Partido Republicano
Según reportes de prensa, la Casa Blanca desplegó una operación de contención entre sus propios aliados para evitar la publicación de más documentos del caso, incumpliendo —hasta ahora— su promesa electoral de revelar todos los archivos de Epstein.
Una reunión inusual en la Sala de Situación, con la fiscal general Pam Bondi y el director del FBI Kash Patel, habría buscado frenar a legisladores republicanos que apoyan la desclasificación total.
Para las bases MAGA, esa promesa sigue pendiente.
El caso que nadie quiere tocar, pero que nadie puede ignorar
Epstein murió en prisión en 2019, pero sus correos, listas, vuelos privados y vínculos con políticos, banqueros y multimillonarios continúan infectando la política estadounidense.
Trump dice que la nueva ofensiva demócrata es “otra estafa rusa”.
Los demócratas sostienen que el mandatario quiere desviar la conversación.
Lo cierto es que el fantasma de Epstein —con más de 20.000 documentos ahora en manos del Congreso— vuelve a aparecer como una amenaza transversal, capaz de salpicar a republicanos, demócratas y a cualquiera que haya cruzado su camino.
CON INFORMACIÓN DE EFE