El presidente celebró su cumpleaños número 79 con una exhibición de las Fuerzas Armadas en Washington DC.
ESTADOS UNIDOS.- El gran desfile militar que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, había deseado durante ocho años se concretó este sábado, desplegando tanques, tropas y un saludo de 21 cañonazos en Washington DC.
El mandatario, en su cumpleaños número 79, presenció el espectáculo desde una plataforma especial al sur de la Casa Blanca. Bajo una ligera lluvia y nubes oscuras, la ilustración del poderío militar estadounidense marcó también el 250 aniversario del Ejército de los Estados Unidos.
El deseo de Trump por un desfile se remonta a su primer mandato, inspirado tras presenciar el desfile del Día de la Bastilla en París en 2017. No obstante, no fue hasta este año que se materializó en un evento que reconoce el aniversario del Ejército.
En la Explanada Nacional, el ambiente se llenó de símbolos militares como vehículos blindados, helicópteros y equipos de grado militar, instalados para conmemorar el aniversario del Ejército. Al mismo tiempo, vendedores ofrecían productos emblemáticos del hito militar, así como artículos con temática de Trump.
El día comenzó con un festival que celebraba la historia militar de Estados Unidos, y para muchos asistentes, marcaba un homenaje a la fuerza del país. Entre ellos se encontraba Doug Haynes, veterano de la Marina, quien señaló que el desfile “era un poco exagerado”, aunque reconoció que la presencia de tanques era “una declaración audaz para el mundo”.
La procesión militar, bajo amenaza de tormentas, estaba programada para iniciar desde el Memorial de Lincoln. Trump, sin inmutarse por la posibilidad de interrupciones, aseguró en redes sociales que el “gran desfile militar” se realizaría “llueva o truene”.
Este despliegue prolongado de la fuerza del Ejército se da mientras Trump ha mostrado disposición para usar el poder militar del país de formas que otros presidentes típicamente evitaban. Recientemente, activó la Guardia Nacional de California sin permiso del gobernador y despliega marines en Los Ángeles tras redadas de inmigración, incitando a una demanda estatal.